Opinión
Si mejoramos lo futbolístico, la matemática nos da una chance
Duele, claro que sí, amigo lector. Nos hemos mal acostumbrado a que cada vez que mirábamos la tabla de posiciones de las eliminatorias, desde que las mismas se disputan con este formato de uno contra todos, encontrábamos a la albirroja en el lote de los que clasificaban directamente o, a lo sumo y en muy pocas veces, en el quinto puesto, el que da lugar al repechaje. De allí no bajábamos.
Hoy la situación es distinta, es difícil, es compleja pero nada está perdido entre otras cosas porque, ya lo hemos mencionado desde esta columna pero vale la pena reiterarlo, esta es una tabla en la que uno, al no estar en el lote de arriba, no debe mirar el puntaje del primero sino el del cuarto o del quinto. No hay bonificación, no hay premio extra ni en puntos ni en efectivo ni de ninguna otra especie por ser primero o segundo en esta clasificación. Todos van al mundial, del primero al cuarto, o al quinto si clasifica en el repechaje y todos comienzan el mundial de cero. Es más, Brasil entró casi por la ventana al mundial de Corea/Japón y tan mal no le fue, salió algo así como ¡campeón!.
Uruguay entró quinto en la última eliminatoria y jugó -y sufrió, y sudó pero ganó- el repechaje y tampoco le fue tan mal con su cuarto puesto.
Ha sido un mal comienzo, sí, ha sido un pésimo comienzo pero aún así este es el momento en que con nuestro propio esfuerzo más algunas ayuditas de terceros, podemos terminar la primera rueda en la posición que da derecho al repechaje.
Hoy ese puesto lo ocupa Colombia con 10 puntos mientras nosotros tenemos 4. Ganándole a Venezuela pasaremos a 7 y, allí comienzan las ayuditas, si Chile le gana a Colombia estaremos a tres puntos de los cafeteros con la posibilidad de igualarlos si les ganamos el mano a mano en la última fecha de la primera ronda. Claro, después están los otros partidos y hay que ver cómo les va a Venezuela y Ecuador e incluso Perú que si gana dos seguidos va a 12.
Lo importante es que pese a tan mal inicio no todo está perdido y conste que, mirando la tabla uno diría que peor no se puede estar siendo que ocupamos la última posición pero esto ya quedó analizado en este breve panorama de resultados favorables empezando -¡¡desde luego!!- por hacer lo que nos toca de manera directa. Si nosotros no ganamos demás está hacer aritmética, matemática, álgebra o trigonometría. Lo primero es lo primero y en ese sentido es que la preocupación toma el rumbo del juego demostrado hasta ahora y es allí donde más aún duele decir que la tabla no miente, que estamos jugando así como la tabla indica. Sin embargo, hasta que la matemática no nos deje afuera definitivamente, nosotros vamos a creer en el plantel, en la capacidad, en la materia prima que tiene don Gerardo a disposición. Paraguay puede, y uno hasta se anima a decir que debe, jugar a otra cosa, de otra manera y, de una vez por todas, sin ese verso de la localía o la "visitantía". Jugar a ganar, aquí o en Singapur, en el Defensores o en el Centenario.
Paremos, y esto va dirigido a don Gerardo, con eso de la idiosincrasia, y las características de cada pueblo, y la historia y la geografía y bla, bla, bla porque por pensar así en tantas áreas es que nunca progresamos, siempre estamos en el auto consuelo de que "así nomás luego", "ya da ya", "y, estamos en el Paraguay". En el fútbol, al menos, salgamos, alguna vez, de eso sin dejar de lado lo bueno que tenemos en lo que hace a la entrega la lucha y todo eso que, siendo muy importante, no alcanza para lograr grandes objetivos. Hay que apostar a jugar. Toque, triangulación, desborde, media distancia, subida de los laterales, presión en toda la cancha, de eso, se trata este jueguito y todo eso lo tenemos pero no lo usamos por un bloqueo mental que se mantiene pese al cambio de entrenadores ya sean estos argentinos, brasileños, italianos, paraguayos o uruguayos.
Finalmente, amigo lector, es hora de que usted, el público, la afición haga lo suyo en este momento de vacas flacas. La selección, globalmente hablando, la albirroja querida, nos ha dado demasiadas satisfacciones, muchas más de las que nos merecemos como país, a lo largo de estos últimos años incluyendo la participación en cuatro mundiales consecutivos. Apoyémosla ahora. Todavía se puede, recuerde que hasta podemos terminar quintos la primera rueda. Es así nomás, si mejoramos lo futbolístico la matemática nos da una chance.














