Opinión

| Jueves 02.02.2012

Ojalá un día sea la gente decente la que eche las alambradas

Por Robert Singer

rsinger@teledeportes.com.py

Acerca de lo que puede ocurrir dentro de la cancha en este año que, futbolísticamente, empieza ahora casi no tenemos dudas, amigo lector, y lo de casi es sencillamente porque en el fútbol la certeza absoluta no existe. Dejando, entonces y como siempre, abierta la posibilidad de que nos equivoquemos, nos permitimos vaticinar una temporada cargada de emociones y con muchos más partidos agradables que aburridos.

Si tomamos en cuenta que de 12 equipos 5 largan en lo que en automovilismo se denomina la "pole position" vale decir, el primer lugar en la grilla de partida, tenemos de por sí la chance de una disputa partido a partido punto a punto desde la primera fecha a la última.

Esos cinco son Nacional y Olimpia, los dos últimos campeones más Cerro, Libertad y Guaraní. Allí no para la cosa porque Sol, que terminó el año pasado jugando muy bien y sumando puntos parece seguir en esa línea y  ha sumado un jugador de lujo como José Ortigoza, Luqueño, que increíblemente, en la tabla, está más cerca de abajo que de arriba, también da la impresión de haber armado un buen plantel con un muy buen técnico como Félix León, Rubio Ñu seguro seguirá en la búsqueda de su primera copa internacional así como Independiente buscará afirmarse en primera división, ojalá que jugando tan bien como el año pasado, a Tacuary ya lo conocemos y quedan los dos que ascendieron, Cerro de Franco y Carapeguá a los que les damos la bienvenida y les deseamos éxito. Que puedan seguir los pasos del 3 de Febrero, del 12 de Octubre, de Rubio Ñu, de Independiente y de otros equipos que llegaron para quedarse por mucho tiempo aunque después algunos hayan vuelto a bajar. En la cancha, entonces, habrá emoción, de la buena.

Del otro lado de las líneas la preocupación se mantiene. No se ha trabajado bien el año pasado, nos hemos aplazado en el rubro de seguridad y ese, sin duda, sigue siendo el gran déficit del fútbol paraguayo. Lamentamos que quienes han fracasado rotundamente en su tarea de eliminar a las barras hayan sido premiados y distinguidos, no es la mejor manera de comenzar a solucionar tan delicada cuestión pero pese a ello confiamos en que, aunque sea de a poco, las hinchadas y los hinchas, que tanto bien le hacen al fútbol, le vayan ganando espacio a las barras y a los barras, esos delincuentes que tanto daño hacen dentro y fuera de los estadios.

Con indisimulable alegría y satisfacción escuchamos al presidente de la APF hacer pública una expresión de deseo que alguna vez hemos compartido tanto con el propio licenciado Napout como con usted, amigo lector y ese deseo es el de que alguna vez, en lugar de seguir construyendo muros y alambradas, cada vez más altos, podamos, al fin, echarlos, derribarlos. Será ese, lo hemos dicho y lo reiteramos, el día en que nosotros mismos, los paraguayos, como personas, como ciudadanos, hayamos ganado la guerra, será la victoria de la razón y la paz sobre la imbecilidad y la violencia.

Hoy son los vándalos, los delincuentes, lo que echan las alambradas para ingresar al campo a cometer todo tipo de desmanes y agresiones. Qué bueno sería, amigo lector, que un día, gracias a la educación y al buen comportamiento del público estas vallas sean innecesarias. Ojalá que un día sea la gente decente la que eche las alambradas.

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