Opinión

| Miércoles 16.05.2012

Hoy, en Newell's, sí se nota "la mano del técnico"

Por Robert Singer

rsinger@teledeportes.com.py

En la época de las eliminatorias para el mundial de Sudáfrica y habiendo terminado la primera rueda de las eliminatorias desde esta misma columna decíamos que la selección, como tal, había hecho lo suyo y que era hora de que se empezara a notar aquello que en el fútbol se da en llamar "la mano del técnico". Esto enfureció -literalmente- al señor Gerardo Martino, entrenador de la albirroja, quien montó en cólera, un caballo al que suelen subir aquellos que se acostumbran a recibir nada más que elogios.

Sin ánimo ni necesidad de rebobinar toda la cinta nos permitimos recordar, tal vez ya en tono de anécdota, aquella situación para hacer hincapié en la importancia de la tarea del director técnico de un equipo. Al contrario de aquellos que sencillamente dicen que "los que juegan son los jugadores", como queriendo dar a entender que el trabajo del entrenador no importa, somos de la opinión que la tarea del DT tiene suma importancia porque es él el que decide dos cosas fundamentales: 1) a qué va a jugar su equipo y 2) qué jugadores va a utilizar para llevar a cabo su plan de juego. En realidad, al ver en la cancha el segundo punto, las más de las veces queda claro el primero aunque, como en todo, pueda haber excepciones.

Un técnico puede decir y hablar lo que quiera con respecto a su equipo pero si forma un mediocampo con jugadores como Enrique Vera, Víctor Cáceres, Cristian Riveros, Jonathan Santana y Edgar Barreto la idea está clara. Al toque, de primera, con velocidad a la hora de tener la pelota, con ideas, con fantasía, con desequlibrio, con repentización, con habilidad... no va a ser. Que conste que en nuestra opinión cada uno de los jugadores nombrados es excelente, lo que nos parecía, nos parece y nos va a parecer siempre que veamos alineaciones similares es que es mucho de lo mismo. Es curioso, cuando en una de esas, en algún equipo juegan dos tipos de características similares pero referentes al talento, el desequilibrio de media cancha para adelante, se arma toda una discusión y ya se habla de un equipo "sin equilibrio". Vale decir, amigo lector, que si en un equipo juegan cinco volantes de contención está todo bien pero si llegan a coincidir dos volantes ofensivos ya hablamos de un equipo descompensado. ¿La verdad?, respetamos a quienes piensan así pero no estamos de acuerdo.

Si de números y logros hablamos el señor Martino le dejó a Paraguay la satisfacción de haber jugado un partido más -¡el famoso quinto partido!- en un mundial. Y está perfecto.

Es el hito que le pertenece así como con Carpegiani volvimos a clasificar, con Markarián le ganamos por primera vez a Brasil y con el Maño logramos la victoria más ansiada por la afición al vencer a Argentina. Podríamos seguir con la estadística diciendo que así como con el señor Martino empatamos en Perú y Ecuador, dos puntos que nunca habíamos conseguido, también perdimos en casa ante Chile algo que tampoco había ocurrido, vale decir, ganamos dos puntos históricos, perdimos tres.

Nada de eso, nada de lo estadístico, sin embargo, es lo que queremos resaltar. Lo que sí queremos señalar con el énfasis que nos parece que corresponde es que nosotros seguimos pensando que el señor Martino tenía todas las armas para darle a la selección paraguaya ese salto de calidad que el momento pedía. Y no se animó. Se refugió en un característico estilo de juego sin darle el vuelo que le permitía la gran cantidad de jugadores de excelente nivel, especialmente delanteros, con que contaba. Por eso, cuatro delanteros de la talla de Cardozo, Santa Cruz, Barrios y Haedo volvieron del mundial sin que ninguno de ellos haya estado siquiera cerca -salvo ese gol bien anulado a Nelson ante España- de marcar.

Hoy el señor Martino está haciendo una gran campaña, con la posibilidad de salir campeón, con Newell's. Tomó a un equipo al que nadie le daba la mínima chance y cuyo objetivo no prioritario sino único era salvarse del descenso y sin ningún refuerzo de esos que dan que hablar le dio otro vuelo al equipo, le cambió la cara en lo anímico, en lo táctico y en lo técnico. Lo hizo sentirse un equipo ganador en cualquier cancha. Newell's demuestra que se puede luchar y, al mismo tiempo, jugar bien. Eso, amigo lector, era lo que esperábamos que hiciera el señor Martino en la selección. Hoy, en Newell's, sí se nota "la mano del técnico".

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