Opinión

OPINIÓN | Sábado 21.07.2012

El momento de Lebron James

Por Horacio Galiano

hgaliano@teledeportes.com.py

El baloncesto es un deporte colectivo en el que los monstruos marcan la diferencia. Dentro de un todo, claro está, pero sobresaliendo tan nítida como claramente _dentro de un equipo y respecto a los rivales_ sobre el resto. Y cuando de sacar ventaja se trata, el resto significa eso: Resto.

Se llama Lebron James, tiene 28 años, aporta una producción casi infalible de 30 puntos por partido. Juega de alero, pero merced a sus 6 pies y 8 pulgadas, vale decir 2 metros 3 centímetros, puede jugar a piacere bajo canasto. De hecho, así como suele subir el balón hacia campo rival, también ataca el cesto de una manera magistral, hiper elocuente, llena de espectacularidad y con dosis de categoría e instinto animal.

Ahí está James, enaltecido con el galardón de MVP como mejor valor de todo el torneo, descollando en la serie final ante los Thunder incluso con dramas físicos.

Por lejos, de acuerdo a esta visión particular de ver éste deporte, el mejor del mundo. El más completo. Con toda su categoría a cuestas ayudó a Miami Heat a hacerse dueño de su conferencia y de la última edición de la NBA, cuya temporada, por el tardío inicio, tuvo que acortarse, jugándose cada 3 días prácticamente.

Ninguna actividad resiste al presente. Y es por ello que hoy por hoy, en su condición a plenitud, no solamente sicológica sino además atlética, será una de las figuras de mayor fuste en los Juegos Olímpicos.

Para Londres 2012 tener a un tipo como James representa un verdadero orgullo. Por todo lo que en 40 minutos y algo más de genuino básquet, que es lo que mejor sabe hacer y está bueno que así realmente sea, puede regalar a quienes tienen el honor de verlo ahí in situ y para todos los que desde diversos rincones del mundo apreciarán su performance.

Las generaciones están para ser enmarcadas en su ámbito de acción, cada una en su época. La avasallante actuación del Dream Team estadounidense justamente hace 20 años, en Barcelona, es un hito que se puede igualar o superar pero ese morbo no trasciende ni es edificante; en el deporte las comparaciones hay veces son más odiosas que fructíferas. Esta es otra historia y lo que sí hay que celebrar es que un representativo como Estados Unidos decidió llevar lo que mejor posee.

No existe duda alguna sobre el poderío norteamericano. James no juega solo. Es o debe ser una orquesta en la que cada partitura debe estar en sintonía como para que la melodía final salga como el objetivo ansía.

La ecuación siguiente tiene la sencillez y simplificación como características:  Lebron será el más destacado de los JJOO, Estados Unidos el gran campeón y otra página de la gloriosa historia estará escrita con letras de fuego. Y encima, de yapa, si USA sube al podio para retirar el oro, Paraguay y su básquet _que está gateando_ marcarán presencia en el próximo Pre-Mundial.

Más allá de lo que puedan dar los 12 seleccionados que están divididos en dos grupos (Estados Unidos, Argentina, Francia, Lituania, Túnez y Nigeria, del otro lado Brasil, España, China, Rusia, Gran Bretaña y Australia) se aguarda ver buen básquet, el disputado con astucia, destreza e inteligencia, algunos argumentos o aspectos que si llegan a traducirse en resultados, dejarán sin chances a los demás. Y si ello ocurre, mucho tendrá que ver Lebron James, guiando un plantel que jugará para él. Por el bien de todos.

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