Opinión
El laberinto del Tribunal deja al de Creta a la altura de un poroto
El de Creta, amigo lector debe ser seguramente el que más marketing tiene.Según la mitología griega, Dédalo construyó este laberinto para encerrar al Minotauro, una bestia sanguinaria con cuerpo humano y cabeza de toro. ¡La mitología griega tiene cada una!.
Por ejemplo, el famoso talón de Aquiles, el niño al que su madre, llamada Tetis, lo quiso hacer inmortal sumergiéndolo en un río cuyas aguas supuestamente le darían ese poder, el Estigia. Tetis (lindo nombre para una madre por lo menos mientras durara la edad de amamantar) no cuidó, sin embargo, un pequeño detalle y sujetó al chico del talón derecho con lo cual a esa parte de su cuerpo no llegaron los poderes del agua del río. Lo más chistoso es que en una batalla, durante el asedio de Troya, librada entre griegos y troyanos, Paris mató a Aquiles clavándole una flecha envenenada en el talón.¡Justo en el talón!, ya nde tye racú etereíma arä (ya hay que tener demasiada mala suerte). ¿Cómo puede ser que en medio de una batalla que se supone debe ser un quilombo importante un tipo le apunte al talón de un enemigo y, por otra parte, si la flecha le entró en el talón al amigo Aquiles quiere decir que el tipo ombovú camisa lomo (metáfora en guaraní para referirse a quien huye a gran velocidad). Y ni hablemos del caballo de Troya en el que guaú cabían no sé cuántos soldados...
Bué, volvamos al laberinto que en definitiva es un lugar al que se entra pero a partir de dar unos pasos y alguna que otra vuelta uno se queda absolutamente perdido y desconcertado. "Si el laberinto no tiene salida, ¿por qué no salís por donde entraste?", es una pregunta que uno se hace pero ya quedó dicho que, al entrar, uno no sabe dónde está la salida ni recuerda por donde entró.
Eso, amigo lector, le está pasando al Tribunal de Justicia de la Asociación Paraguaya de Fútbol que solito y solo se ha metido en un laberinto sentando precedentes que, si algún club o algún jugador, se decidiera a utilizarlos a favor se generarían situaciones sumamente delicadas.
Por ejemplo, este Tribunal decidió un día suspender a un árbitro y un línea porque consideró que sus errores, en realidad uno solo pero compartido entre ambos, aquel famoso "penal" a Luis Caballero contra Tacuary, había sido demasiado grande y que no se lo podía dejar pasar. Así, Arnaldo Samaniego, el árbitro no el intendente y el línea Milciades Saldívar fueron sancionados "con la pena de suspensión en sus funciones por el término de (6) seis meses, de conformidad a la norma del art. 65 del Código Disciplinario, por la incapacidad técnica demostrada durante el encuentro disputado entre los equipos de Olimpia y Tacuary, División Profesional, en fecha 11 de diciembre de 2011, debiendo cumplirse esta sanción durante el desarrollo efectivo del de los torneos de la APF", de acuerdo a lo que consta en la resolución del Tribunal.
Evidentemente, por que cita el artículo y el Código Disciplinario, el Tribunal actuó basado en un soporte legal. Pues bien, ¿por qué no antes ni después hubo una decisión parecida siendo que los árbitros, que en nuestra opinión sencillamente se equivocan pero que, de acuerdo a lo que dice el citado Código, "demuestran incapacidad técnica" fecha a fecha?. Y no estamos hablando de jugadas "de apreciación" en la que usted, amigo lector, el árbitro del partido, un miembro del Tribunal y nosotros, como periodistas, podemos tener opiniones divididas. Hablamos, sí, de situaciones evidentes, como las de la última fecha en que muchísimos jugadores (Velázquez y Riveros, de Rubio Ñu, Samudio, Aquino y Moreira, de Libertad), Oviedo (Cerro), Salgueiro, de Olimpia, Miers, de Nacional) debieron ser expulsados, por roja directa o, la mayoría, por doble amarilla y tal cosa no ocurrió. ¿Cuán grande o importante debe ser una falla arbitral para que intervenga el Tribunal y de qué podría depender una sanción?. ¿La verdad?, no nos queda nada claro.
Por otra parte, en un acto que a nosotros nos parece correcto y que, es más, siempre hemos sostenido que así debe ser, un jugador, Marcelo Palau, de Guaraní, fue a defenderse con un material grabado de la televisación del partido en el que demostraba que una falta que la habían cobrado y que le valió una tarjeta amarilla, su segunda en el partido, no había sido bien puesta. El Tribunal tomó nota, vio el material y le dio la razón al jugador abriendo las compuertas para que cada jugador -con todo derecho- vaya al Tribunal mundo de una grabación. Reiteramos nuestra postura: nos parece correcto lo que hizo Palau, el derecho a la defensa está garantizado por la propia Constitución y si uno tiene pruebas para demostrar su inocencia esa prueba debe valer...sólo que para todos, en todos los casos. De la misma manera, creemos que un jugador que comete un acto que merezca su expulsión o amonestación y dicha acción no es captada por alguno de los cuatro jueces, o si es captada no es sancionada, pero sí por una cámara debería ser sancionado de oficio.
Finalmente, este Tribunal tuvo una decisión extraordinaria hace poco: suspendió a un estadio por dos partidos pero con la increíble acotación que dicha suspensión valía también para los partidos en que el dueño del estadio...¡sea visitante!. Vale decir, es como si la FIFA nos suspendiera por dos partidos de eliminatorias el Defensores y justo el calendario indica que debemos jugar las fechas siguientes en Perú y Chile, por poner un ejemplo. Jugamos los dos partidos y el Defensores ya queda habilitado para la siguiente fecha.¡Genial!.
Por todo esto y algunas más, el laberinto del Tribunal deja al de Creta al la altura de un poroto.














