La rehabilitación no se detiene, pero el ritmo que la misma lleva no cobra el ritmo que algunos, posiblemente movidos más por un deseo que por la objetividad, aventuraron, con la posibilidad incluso de que pudiera estar en condiciones de ir con la Albirroja al Mundial de Sudáfrica de este año.
DURA REALIDAD. El ídolo nacional deberá seguir luchándola, quizá por mucho tiempo.
El Dr. Ernesto Martínez Duhart, médico responsable de la atención de Cabañas desde el fatídico 25 de enero, cuando recibió el balazo calibre 25 con orificio de entrada en el costado derecho de la frente, manejó la información hacia la prensa y el público siempre de una manera seria y responsable.
Nunca una palabra demás, siempre en lo justo. Cuando todos esperábamos que dijera que su vida ya no corría peligro, ante tantas evidencias de sorprendentes progresos en su estado general, el neurólogo del Hospital Angeles de Ciudad de México siempre usó la prudencia como sabia consejera, para no generar expectativas sin sustento.
Lo que para otros colegas era un indicio de incluso un pronto retorno a las canchas, para Martínez Duhart fueron mejoras sostenidas en lo físico, aunque no aun en lo cognoscitivo (el conocimiento).
La última noticia es que Salvador necesitará para recuperar la memoria inmediata y ubicarse en el tiempo, de uno a tres años, lo cual es esperanzador de verdad, porque existe la esperanza de que lo consiga.
No hay Mundial y no importa, pero potencialmente hay vida en condiciones normales, así como lo dijo su médico de cabecera y lejos de otros pronósticos errados, exageradamente optimistas o tal vez mediáticos.